Vivir con Diabetes tipo 1 o 2, implica mucho más que controlar los niveles de glucosa como parte del tratamiento. Cada día se debe tomar decisiones relacionadas con la alimentación, la actividad física, administración de insulina, monitoreo y la prevención de episodios de hipoglucemia o hiperglucemia. En Ecuador, alrededor de 16.130 personas viven con esta condición, incluidas 4.041 menores de 19 años, de acuerdo con las estimaciones publicadas por la Federación Internacional de Diabetes en su Atlas 2025.
Además, durante décadas, el manejo de la Diabetes tipo 1 ha estado asociado principalmente con múltiples aplicaciones diarias de insulina, el desarrollo de nuevas tecnologías está modificando progresivamente esta realidad. Actualmente existen herramientas que permiten monitorear la glucosa, administrar insulina con mayor precisión y generar información que facilita el seguimiento médico.
Así mismo, las alternativas se encuentran las bombas y los sistemas automatizados de administración de insulina, adaptando el tratamiento a las necesidades de cada paciente. Los Estándares de Atención de la American Diabetes Association (ADA) de 2026 consideran estos sistemas como una opción preferente frente a las múltiples inyecciones diarias para las personas con diabetes tipo 1 que pueden utilizarlos de manera segura, siempre que cuenten con educación y acompañamiento profesional.
También, es preciso mencionar que la incorporación de una bomba de insulina o de un sistema de monitoreo continuo de glucosa debe comenzar con una evaluación médica. El especialista analiza los objetivos de control, el tratamiento actual, las actividades cotidianas y la capacidad de la persona o de su familia para utilizar correctamente la tecnología. Aprender el funcionamiento del dispositivo, el paciente necesita comprender cómo interpretar la información, responder a las alertas y actuar ante niveles de glucosa demasiado altos o bajos o frente a una posible interrupción del sistema.
“La tecnología no reemplaza el conocimiento que necesita una persona para vivir con diabetes; lo que hace es darle nuevas herramientas para gestionar su tratamiento. Una bomba de insulina, por ejemplo, puede facilitar una administración más precisa y flexible, pero requiere preparación, seguimiento y una comprensión clara de cómo actuar frente a diferentes situaciones”, explicó la Dra. Josefa Palacio, endocrinóloga y vocera médica de Conec Care.
Mientras tanto, entre la evolución se encuentran las bombas de insulina tipo parche, diseñadas para administrar dosis programadas y adaptarse con mayor flexibilidad a la rutina del paciente.
Finalmente, el avance tecnológico cobra verdadero sentido cuando está acompañado de capacitación, soporte y educación, que permita al paciente aprender cómo utilizarla, sus alcances y limitaciones, integrándola de forma segura a su vida cotidiana. “No se trata solo de contar con un dispositivo, sino de saber utilizarlo de forma segura y aprovechar sus beneficios en el día a día”, aseguró Santiago González, Gerente General de Conec Care.