UNA EXPERIENCIA REVELA CÓMO SE TRANSFORMA EL COCO ECUATORIANO HASTA LLEGAR A SU PUNTO EXACTO

Una experiencia de conocimiento sobre el coco ecuatoriano permitió conocer el fruto desde su origen en el campo hasta sus diferentes momentos de maduración.

Este recorrido comenzó en Manabí, en el valle del río Portoviejo, donde el cultivo se extiende por más de 3.000 hectáreas y se articula con una red de más de 300 agricultores. Este proceso combina fincas propias y productores locales, poniendo énfasis en el conocimiento del fruto y en la identificación del momento adecuado para su cosecha.

Uno de los principales aprendizajes de la experiencia fue que no todos los cocos tienen las mismas características. Durante su desarrollo, el fruto atraviesa tres momentos diferenciados: tierno, en su punto y maduro.

En cambio, en la tierna, el coco concentra una mayor cantidad de agua y presenta una pulpa todavía poco desarrollada. En el estado en su punto, existe un equilibrio entre agua y pulpa, que adquiere una textura fina y gelatinosa y un sabor naturalmente dulce.

Mientras tanto, en la etapa madura, disminuye la cantidad de agua y la pulpa se vuelve blanca, firme y más gruesa. La experiencia permitió conocer este proceso a partir del trabajo desarrollado por Ecopacific, empresa ecuatoriana que actualmente procesa alrededor de 16 millones de kilogramos de coco al año y trabaja junto a los agricultores de Manabí.

Finalmente, más de una degustación, acercó al público el conocimiento de un fruto cuyo desarrollo comienza en el campo y la composición cambia a medida que avanza su maduración: del coco tierno al maduro, pasando por ese momento de equilibrio conocido como “en su punto”