El alcalde de Quito, Pabel Muñoz indicó que Quito recuperará una fuente de abastecimiento de agua potable que permaneció fuera de operación durante cinco años. La reconstrucción de la captación Blanco Chico, ejecutada por la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (EPMAPS-Agua de Quito), permitirá reincorporar 700 litros por segundo al Sistema Papallacta Integrado, en beneficio de cerca del 45 % de la población del Distrito Metropolitano.
Según, Muñoz tras el recorrido técnico por la obra está registra un avance del 90 %, la nueva estructura remplaza a la destruida en julio del 2021 por una crecida extraordinaria del río Blanco Chico, explicó.
Además, la captación está ubicada en la Reserva Ecológica Cayambe-Coca, en las faldas orientales de la cordillera andina, en la provincia del Napo y forma parte de la fase de bombeo del Sistema Papallacta Integrado, que abastece al norte de Quito y a las parroquias de Cumbayá, Tumbaco, Puembo, Pifo, Checa, El Quinche, Yaruquí y Tababela.
Así mismo, para recuperar esta fuente de agua, la EPMAPS ejecuta una intervención que incluye la construcción de una nueva estructura de captación y la instalación de una línea de conducción a través de un túnel de 640 metros excavado en roca con una inversión es de 726 mil dólares en un plazo de 455 días. Una vez que concluya los trabajos previstos en junio realizarán las pruebas hidráulicas para el inicio de las operaciones, aseguró el alcalde de Quito.
También, el Sistema Papallacta Integrado abastece a toda la zona norte de Quito, desde la avenida Naciones Unidas hasta Calderón y a las parroquias nororientales.
Mientras tanto, en el embalse Salve Faccha para el monitoreo de la calidad del agua se habrían instalaron boyas multiparamétricas que permitan en tiempo real realizar el control, estos equipos registran cada hora variables como pH, temperatura del agua y del ambiente, oxígeno disuelto, turbiedad, conductividad y clorofila, generando información continua sobre su comportamiento. Las boyas están ubicadas en dos zonas estratégicas: la de mayor profundidad y el área cercana a los afluentes. Su función es detectar cambios inusuales y generar datos para el análisis permanente del recurso hídrico.
Finalmente, en el 2026 se incorporaron tres equipos para la detección, monitoreo de microalgas y cianobacterias, dentro de un proyecto conjunto con la Universidad Central del Ecuador y la Escuela Politécnica Nacional. Esta tecnología permite observar la presencia de estos microorganismos y su evolución dentro del embalse. La información que generan estos equipos permite anticipar cambios en la calidad del agua y activar medidas de control con mayor oportunidad, lo que incide directamente en la continuidad del servicio para la ciudad, precisó el alcalde de Quito, Pabel Muñoz.