Un año desde que 140 comerciantes autónomos se incorporaron al mercado de Calderón al norte de Quito, marcando el inicio de un proceso que hoy se consolida como un ejemplo de organización, recuperación del espacio público y generando oportunidades para quienes viven de esta actividad.
El 6 de agosto del 2025 comenzó el cambio para Calderón. Luego de varios meses de socialización y trabajo coordinado con los comerciantes, moradores, propietarios de locales, la directiva del mercado y el acompañamiento del Municipio de Quito, concretaron el traslado voluntario de 140 comerciantes a puestos disponibles dentro del mercado, generando mejores condiciones para el desarrollo de su actividad.
Sin embargo, la calle 9 de agosto presentaba alta congestión peatonal y vehicular debido a la ocupación de aceras y calzadas. Un año después, este tramo se mantiene recuperado, permitiendo una circulación más segura, ordenada y accesible para la ciudadanía. Detrás de las cifras y los espacios recuperados se encuentran historias de vida que reflejan el auténtico rostro de esta transformación.
Para Mayra Panamá, comerciante que ha dedicado toda su vida a la venta de legumbres y hortalizas, oficio que heredó desde niña de su madre, recuerda y mira el cambio que transformó no solo su trabajo, sino su tranquilidad diaria en el mercado de Calderón. “Antes vendíamos afuera, en la calle, enfrentando el sol y cuidando que los productos no se dañen. Hoy me siento muy bien, más tranquila; ya no tenemos que estar sacando, metiendo o alzando las cosas. Bajo techo los productos se mantienen frescos y organizados”, emocionada recordó.
La transformación fue posible al compromiso de los propios comerciantes, quienes asumieron la corresponsabilidad de mantener el orden alcanzado. Los controles permanentes, la organización interna y el trabajo conjunto con la comunidad permitió consolidar este resultado en el tiempo.
Además de recuperar el espacio público, el proceso mejoró las condiciones de trabajo de quienes hoy desarrollan su actividad dentro del mercado. Los comerciantes cuentan con espacios adecuados, protegidos de las condiciones climáticas y con mayor seguridad para atender a sus clientes, fortaleciendo así un comercio más organizado y estable.
Mientras tanto, la experiencia de Calderón demuestra que el diálogo, planificación y construcción de acuerdos permiten generar soluciones sostenibles que benefician tanto a quienes trabajan como a quienes viven y transitan por el sector.
Finalmente, el mercado Calderón resalta como ejemplo de que el orden y las oportunidades pueden coexistir, fortaleciendo el comercio organizado y contribuyendo a una mejor convivencia para toda la comunidad.