NUEVAS REGLAS PARA EL TRANSPORTE DE CARGA DESAFÍAN LA EFICIENCIA LOGÍSTICA EN ECUADOR

El transporte de carga en Ecuador atraviesa una etapa de transformación impulsada por nuevas regulaciones que están redefiniendo la forma en que las empresas planifican, ejecutan y supervisan sus operaciones logísticas. En un entorno marcado por mayores exigencias de control, trazabilidad y eficiencia, la adopción de tecnología deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en un factor importante de sostenibilidad operativa.

Entre los cambios que enfrenta el sector se encuentran el nuevo esquema de precios del diésel, mayores requerimientos de formalización, controles sobre pesos y medidas, nuevas obligaciones tributarias y una creciente demanda de trazabilidad en el transporte de mercancías.

Además, la liberalización del precio del diésel en diciembre del 2025 provocó inicialmente un incremento superior al 50%, seguido por ajustes mensuales que continúan impactando los costos del transporte terrestre.

Así mismo, la implementación de la obligatoria certificación de operación regular para vehículos con capacidad superior a dos toneladas, documento que acredita la capacidad operativa y de carga de cada unidad. A partir del 2026 entraron en vigor nuevas disposiciones para la facturación de servicios de transporte entre empresas y mecanismos de trazabilidad asociados a la placa de cada vehículo y sus desplazamientos.

«Estamos frente a una industria que debe acelerar su transformación. La inseguridad, la informalidad, los costos cambiantes del combustible y la baja madurez tecnológica son algunas de las principales brechas que el sector deberá resolver durante los próximos años», dijo Fernando Rojas, director ejecutivo de ASOLOG.

Entre los desafíos cobra especial relevancia considerar que en Ecuador existen más de 8.000 empresas de transporte registradas con RUC, a pesar que cerca del 2% concentra alrededor del 80% de la facturación del transporte terrestre de carga. Este escenario evidencia la necesidad de fortalecer la formalización, mejorar la eficiencia operativa y elevar los estándares tecnológicos de toda la industria.

También, sectores estratégicos para la economía ecuatoriana, como camarón, banano, minería y sus respectivas cadenas de abastecimiento, serán algunos de los más impactados por este nuevo contexto, debido al alto volumen de mercancías que movilizan y a la necesidad de mantener operaciones continuas y eficientes, explicó Rojas.

Frente al incremento de los costos y las nuevas exigencias regulatorias, uno de los mayores retos será optimizar el uso de los recursos disponibles. Reducir kilómetros recorridos, maximizar la capacidad de carga, disminuir el consumo de combustible y garantizar el cumplimiento de los tiempos de entrega serán aspectos determinantes para mantener la competitividad.

Las plataformas de gestión de transporte permiten planificar rutas considerando restricciones de circulación, horarios, capacidad de los vehículos y condiciones operativas, administrar la documentación, registrar cada viaje y fortalecer la trazabilidad de las operaciones. El impacto de estas soluciones dependerá del tipo de operación, geografía, volumen de entregas y restricciones logísticas de cada empresa.

Sin embargo, la optimización puede generar ahorros de entre un 5% y un 30%, principalmente gracias a la reducción de kilómetros recorridos, un mejor aprovechamiento de la flota y una planificación más eficiente. «Las nuevas regulaciones representan un punto de inflexión para el sector. Hoy, la tecnología ya no solo ayuda a optimizar costos; permite cumplir con los nuevos estándares de control, trazabilidad y eficiencia que exige el mercado. Las empresas que digitalicen sus operaciones estarán mejor preparadas para enfrentar este nuevo escenario», sostuvo Enrique Ycaza, Country Manager de Drivin en Ecuador.

Mientras tanto, los sistemas de gestión de transporte permiten calcular tiempos estimados de llegada, monitorear las entregas en tiempo real, anticipar retrasos, reprogramar operaciones y mantener informados a clientes y operadores durante todo el proceso logístico, fortaleciendo la experiencia de servicio y la toma de decisiones. La transformación del sector no dependerá únicamente de incorporar nuevas herramientas tecnológicas. Requerirá fortalecer las capacidades de los equipos, impulsar la gestión del cambio y evolucionar los procesos internos para convertir la información en decisiones más ágiles y estratégicas.